DIÁLOGO EN POSITIVO

En horas Venezuela tendrá una nueva geografía del poder. La Asamblea Nacional, el Poder Legislativo, pasará a tener mayoría opositora. Una experiencia que no debiera ser traumática, sino tomada con naturalidad si realmente los que asuman la responsabilidad se manejan con prudencia y respeto de los demás poderes constitucionales y viceversa.

Será un aprendizaje fuerte al comienzo, pero no dudo que a medida que las cargas se vayan acomodando las situaciones serán las parlamentariamente habituales con las idas y vueltas entre oficialismo y oposición. Ambos se necesitan. Es la patria, somos los ciudadanos los que necesitamos acuerdos, convivencias, unidad en la acción, sensibilidad y objetividad a la hora del tratamiento de las nuevas leyes.

Dejo a modo de aporte a los legisladores que asumirán mañana nuestros proyectos de ley neoespartanos con la esperanza de que los hagan propios.

1.- Nueva Ley del Puerto Libre, Turismo e Industrias no Contaminantes.

2.- Ley de Insularidad.

3.- Ley “Margarita Tecnológica”.

4.- Ley del Polo Industrial Pesquero.

5.- Ley que crea la “Escuela de Formación Industrial Pesquera”.

6.- Ley que crea la Escuela Superior de Formación de Gerentes Públicos.

7.- Proyecto Madres Costureras.

Si la nueva Asamblea se convierte en una peleadera con el Ejecutivo defraudará a quienes los votaron. El Parlamento es el espacio para generar diálogo entre el Gobierno y la oposición. Una discusión o debate que se suscite respecto a una problemática determinada, a través del cual puedan concurrir conjuntamente a un acuerdo destinado a disminuir la contingencia existente o solucionarla en su totalidad mediante la ejecución de diversas líneas de acción.

Condición esencial: las partes deben actuar con sinceridad buscando sin retaceos un único logro: la felicidad de nuestro pueblo. Es importante que este estilo baje hacia las gobernaciones y alcaldías para que la armonía de los opuestos vaya siendo la realidad que todos los ciudadanos esperamos. Esa armonía es indispensable para que el contrato social básico no se consuma en diatribas intransigentes que dañan o demoran las soluciones que el pueblo reclama.

En la medida que construyamos futuros de encuentro más fácil será consolidar a nuestra patria como un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia. Pongamos todo a favor de estas ideas y tendremos un futuro mejor para todos.

Un abrazo

Dante Rivas

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