APOSTEMOS AL DIÁLOGO

El Presidente convocó y practica el diálogo positivo. Las puertas de Miraflores han visto pasar alcaldes, gobernadores y legisladores de oposición y también han registrado las ausencias de publicitados adversarios sistemáticos, que creen que aportan soluciones, que naturalmente demuestran no tienen, saboteando este trabajo basado en una de las premisas de la democracia: El que gana Gobierna. El que pierde ayuda.

Es bueno definir qué es un diálogo entre Gobierno y oposición: es la discusión o debate que se suscita respecto a una problemática determinada, a través del cual puedan concurrir a un acuerdo destinado a disminuir la contingencia existente o solucionarla en su totalidad mediante la ejecución de diversas líneas de acción. Condición esencial: las partes deben actuar con sinceridad buscando sin retaceos un único logro: la felicidad de nuestro pueblo.

Rescato la voz positiva de la Iglesia Católica a través del monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana quien expresó: “El diálogo se ha dado, me alegro que sea así, que siempre exista una puerta abierta para el encuentro del Estado con cualquier sector de la sociedad, pues la Iglesia es uno solo, por eso lo agradezco”.

Es importante que este estilo baje hacia las gobernaciones y alcaldías para que la armonía de los opuestos vaya siendo la realidad que todos los ciudadanos  esperamos.

Esa armonía es indispensable para que el contrato social básico no se consuma en diatribas intransigentes que dañan o demoran las soluciones que el pueblo reclama. El Presidente decía que era necesario crear nuevas circunstancias para superar aquellas que provocaron fuertes desencuentros, particularmente a partir del golpe del 2001. Esa grieta se está ahondando y todos debemos apostar al diálogo constructivo como la mejor terapia institucional.

En la medida en la que construyamos futuros de encuentro más fácil será consolidar a nuestra patria como un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político, como lo establece nuestra Constitución.

Pongamos todo a favor de estas ideas y tendremos un futuro mejor para todos.

Un abrazo

Dante Rivas

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