205 años después…

“En el nombre de Dios Todopoderoso, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación Americana de Venezuela en el continente meridional, reunidos en Congreso, y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos, que recobramos justa y legítimamente desde el 19 de abril de 1810, en consecuencia de la jornada de Bayona y la ocupación del trono español por la conquista y sucesión de otra nueva dinastía constituida sin nuestro consentimiento, queremos, antes de usar los derechos de que nos tuvo privados la fuerza, por más de tres siglos, y nos ha restituido el orden político de los acontecimientos humanos y autorizan el libre uso que vamos a hacer de nuestra soberanía”.

 

Con estas palabras se inicia el Acta de la Declaración de la Independencia de Venezuela firmada por los representantes de siete de las 10 provincias pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela, reunidas en la Capilla Santa Rosa de Lima. Allí, el 5 de julio de 1811 declararon la independencia de la Corona de España, estableciendo una nueva nación basada en principios republicanos y federales, aboliendo para siempre la monarquía bajo los valores de la igualdad de los individuos, la prohibición de la censura y la libertad de expresión.

 

Siento inmensa emoción al recordar este espectacular acontecimiento, en su 205 aniversario. Aspiro a que no pase inapreciado porque allí se cimentó el camino a esta Venezuela bonita, pujante, de vanguardia continental en materia de independencia y autonomía de los grandes centros de poder.

 

Hoy no solo ratificamos nuestra vocación de independencia plena (a cualquier costo), sino que remarcamos que esta independencia fue reconquistada y consolidada con acciones siempre a favor del pueblo, de los postergados, de aquellos que estuvieron enterrados décadas y ahora son protagonistas.

 

Estoy convencido de que hay que unirse no solo para estar juntos, sino para hacer algo juntos. La peleadera aguda de estos últimos tiempos ha estancado toda posibilidad de diálogo concreto y soluciones urgentes que reclama la gente.

 

La conclusión es inexorable: trabajemos juntos y lo lograremos. Menos agravios, más efectividad. Ya está bueno. Venezuela merece algo mejor. ¡Honrémosla! ¡Un fuerte abrazo y viva la patria unida!

 

Dante Rivas

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